Lentes ICL: corrección de miopía, hipermetropía y astigmatismo con una intervención de 15 min.

La ICL (Implantable Collamer Lens), es una técnica revolucionaria en el campo de la cirugía refractiva que consiste en colocar una lente con un innovador material a base de colágeno, entre el iris y el cristalino. Este procedimiento permite corregir defectos por encima de los límites propios al tratamiento con láser, pudiendo abordar una mayor gama de problemas relacionados con la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, mediante una intervención ambulatoria de 15 minutos de duración. Los resultados son inmediatos y excelentes.

¿En qué casos está indicado el implante de lentes ICL?

Las lentes ICL están especialmente indicadas para los casos de altas graduaciones, en los que es imposible que el láser pueda eliminar toda la graduación (la ICL consigue corregir graduaciones de miopía de hasta 20 dioptrías y de hasta 9 dioptrías de hipermetropía). También es óptima para tratar pacientes jóvenes o con espesores corneales muy pequeños, que no pueden ser tratados mediante la técnica Lasik.

¿En qué consiste la intervención?

Se trata de una intervención sencilla, rápida e indolora en la cual se implanta la lente intraocular en la cámara anterior del ojo, entre el iris y el cristalino. La lente se incorpora a través de una pequeña incisión de 3 mm que no requiere puntos, por lo que en unas horas el paciente puede volver a casa y realizar vida normal al día siguiente. El procedimiento dura unos 15 minutos y se realiza con anestesia tópica (gotas). Como toda cirugía no está exenta de complicaciones, pero estas son muy poco frecuentes.

La generación anterior de lentes eran rígidas o semirrígidas, lo que hacía necesario realizar una incisión más amplia y tener que dar algún punto de sutura y, por lo tanto, utilizar una anestesia local o general, lo que inducía un astigmatismo elevado y retrasaba la recuperación visual.

¿En qué se diferencian las lentes ICL de las demás lentes?

La principal ventaja que ofrece la ICL es que es reversible. A diferencia del láser el tratamiento tiene vuelta a atrás; al incorporar una lente no existe la necesidad de alterar ningún tejido ocular, pudiéndose volver a la situación inicial si se desea, posibilitando nuevas técnicas futuras.

La calidad de visión es otro de sus puntos fuertes, ya que la ICL proporciona la más alta y previsible calidad de visión de cualquier procedimiento refractivo, obteniendo los porcentajes más altos de satisfacción entre los pacientes y minimizando el riesgo de sequedad ocular secundaria.

La invisibilidad absoluta es otra de la novedades que incorporan las lentes ICL. Su posicionamiento en el interior del ojo las hace invisible, tanto para el paciente como para su entorno. También son blandas y flexibles; el paciente no las siente. Esta adaptabilidad se consigue gracias a la utilización de materiales biocompatibles a base de colágeno natural, por lo que este tipo de lentes son 100% compatibles con el deporte profesional, profesiones de alto rendimiento físico (cuerpos de seguridad) o profesiones en entornos exigentes (pilotos, buzos…).

¿Dónde me puedo operar?

El Centro Oftalmológico Martínez & Millán es especialista y está reconocido con una acreditación específica para el implante de lentes ICL en cirugía refractiva. En esta clínica de Pontevedra el Dr. Alejandro Millán lleva años abordando casos de miopía, hipermetropía y astigmatismo mediante la colocación de este tipo de lentes, logrando resultados inmediatos y satisfactorios.

Cirugía de catarata compleja

La cirugía de la catarata consiste en extraer el interior del cristalino opacificado (catarata), preservando la cápsula que lo envuelve para implantar en su interior una lente intraocular (LIO). Hoy en día se ha convertido en una cirugía rápida y cómoda para el paciente, casi rutinaria. Pero esto no es así en todos los casos, en ocasiones las cataratas pueden presentar una alta complejidad.

Las diferencias entre una catarata normal y una compleja es que la catarata normal es aquella en la que la pupila dilata correctamente, la catarata no está dura y el resto de las características del ojo son normales. En cambio, una catarata compleja es una catarata avanzada o dura, la pupila no dilata y el ojo es muy grande o muy pequeño. La complicación mayor que puede presentar este tipo de cataratas es que esté luxada o subluxada, por lo que no estará anclada al ojo por la zónula –ligamento que sujeta la catarata– y provocará dificultades para implantar una lente a pesar de operar y eliminar la catarata.

En esta entrada se muestra el resumen de una cirugía de catarata compleja realizada por el Dr. Alejandro Millán de la Clínica Oftalmológica Martínez & Millán, en la que se presenta una catarata nuclear de una dureza moderada pero con una desinserción de más de 180 grados de la zónula. Al inicio del vídeo se aprecia como se moviliza la catarata, pero con una cirugía cuidadosa consigue implantar la lente en el saco y una recuperación postoperatoria rápida y satisfactoria.

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