Síndrome Sjögren

¿Qué es el Síndrome Sjögren?

El síndrome Sjögren es una enfermedad inflamatoria, con características similares a la artritis crónica, en la que las células blancas de la sangre atacan a los tejidos y órganos. Este trastorno, además de a las articulaciones, afecta a muchas partes diferentes del cuerpo, pero con más frecuencia a las glándulas lagrimales y salivares.

El doctor Alejandro Millán, uno de los oftalmólogos del Centro Oftalmológico Martínez & Millán forma parte del equipo médico del Hospital de Pontevedra especializado en esta patología concreta y en otras como el ojo seco, queratocomo, trasplantes de córnea y cataratas complejas.

¿Por qué se produce el Síndrome de Sjögren?

El Síndrome Sjögren es un trastorno autoinmune. Quienes lo padecen tienen en la sangre proteínas anormales que hacen que el sistema inmunológico reaccione contra el propio organismo en vez de protegerlo. La falta de lágrimas y saliva que se da en la mayoría de los pacientes con Síndrome Sjögren se debe a que las glándulas que producen estos fluidos están dañadas por la inflamación y no trabajan con normalidad.

No depende del sexo o la edad, si bien es cierto que es más frecuente en mujeres de 40 a 60 años. Las investigaciones apuntan a que esta patología se puede desarrollar por los propios genes del afectado –Sjögren primario- o por la afectación en otro trastorno –Sjögren secundario- como la Artritis Reumatoide.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de Síndrome Sjögren son:

  • Ojo seco
  • Sequedad bucal
  • Dolor o rigidez de articulaciones

Aunque, con menor frecuencia, también se pueden producir:

  • Daños en las córneas
  • Deterioro dental (gingivitis, aftas…)
  • Daños en riñones y pulmones
  • Erupciones en la piel
  • Sequedad nasal, de la garganta, la vagina y la piel.
  • Dificultades al tragar
  • Visión borrosa o sensación de cuerpo extraño en el ojo.
  • Ardor o escozor de los ojos
  • Alta sensibilidad a la luz
  • Molestia con lentes de contacto

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de Sjögren existen varias pruebas:

  1. Prueba de Schirmer: a través de una pequeña tira de papel debajo del párpado inferior se mide la cantidad de lágrimas que segregan los ojos durante cinco minutos.
  2. Prueba del colorante: se colorean las lágrimas para facilitar la observación a través de un microscopio, y así comprobar de la rapidez con la que se secan. Además, se analiza cómo afecta la sequedad ocular a la córnea u otras partes del ojo.
  3. Como el síndrome Sjögren no solo afecta al ojo, otro tipo de pruebas pueden diagnosticar esta enfermedad, como por ejemplo: la biopsia de las glándulas salivares o una analítica de sangre.

Tratamiento

El tratamiento está enfocado a disminuir los síntomas más molestos. Debido a que el síndrome Sjögren es uno de los causantes principales del ojo seco, es especialmente importante tratar este síntoma. Para ello, además de acudir a un especialista, el paciente debe:

  • Beber grandes cantidades de agua.
  • Usar lágrima artificial o pomadas lubricantes para ojos.
  • Evitar ambientes secos, con polvo o humo y/o humidificar los espacios con este tipo de características.
  • Tomar medicación que reduzca la producción de ácido gástrico.

Limpieza de dientes para combatir los síntomas del Síndrome SjögrenLa sequedad en la boca puede aliviarse bebiendo agua, masticando chicle o  usando sustitutos de saliva. A algunos pacientes les resultan beneficiosos los medicamentos bajo receta que estimulan la producción de saliva. Si el paciente desarrolla infecciones por hongos, puede aliviarlas con terapias antimicóticas. Los humidificadores o la irrigación con solución salina pueden ser útiles para aliviar la sequedad nasal. Los medicamentos que reducen la producción de ácido gástrico pueden reducir los síntomas de reflujo ácido. Todos estos tratamientos ayudan a aliviar la sequedad, aunque no completamente.

Vivir con el síndrome Sjögren

Generalmente, las personas afectadas por este trastorno se mantienen sanas. Aunque corren riesgo de sufrir daños oculares u odontológicos, en reducidos casos se desarrollan complicaciones mayores. Por ello, los pacientes pueden llevar una vida normal, con pequeños cambios en los hábitos diarios pautados por un médico que reduzcan los efectos de la sequedad en las glándulas.